lunes, 9 de abril de 2007

Pascal: el temps i la felicitat

Nunca permanecemos en el tiempo presente. Anticipamos el porvenir como si fuese demasiado lento en llegar, como para acelerar su curso; o recordamos el pasado para detenerlo, como si fuese demasiado ligero; somos tan imprudentes que vagamos por tiempos que no son nuestros, y no pensamos en el único que nos pertenece; y tan vanos que pensamos en los que no son nada, y dejamos escapar sin reflexión el único que existe. Porque de ordinario el presente nos hiere, lo ocultamos a nuestra vista porque nos aflige; y si nos es agradable lamentamos ver cómo se nos escapa. Tratamos de sujetarlo por el futuro, y creemos disponer de las cosas que no están en nuestras manos, pensando en un tiempo en el que no tenemos ninguna certeza de llegar.

Que cada cual examine sus pensamientos, y verá cómo están todos ocupados en el pasado o en el porvenir. Casi no pensamos en el presente; y si pensamos en él es para tener luces respecto al porvenir. El presente no es nunca nuestro fin: el pasado y el presente son nuestros medios; solamente el porvenir es nuestro fin. Por eso nunca vivimos, sino que esperamos vivir; y como siempre nos disponemos a ser felices, es inevitable que no lo seamos jamás.



(Blaise Pascal, Pensamientos, Ed. Planeta 1986, trad. de Carlos Pujol. Cap. II Miseria del hombre, apt. Contradicciones, pensament nº 168)

1 comentario:

Marta dijo...

Quin pensament més encertat!!!Com ens l'´hem d'aplicar.Segur que si ho fem, serem molt més feliços perquè viurem cada instant de la nostra vida com únic i irrepetible.
Tinc ganes de ser conscient del present especialment amb el naixement de la nostra filla Maria

marta