lunes, 16 de marzo de 2015

Homo Faber (Max Frisch, 1957)


"Yo no creo en una Providencia ni en un Destino; como técnico, estoy acostumbrado a calcular según las fórmulas de probabilidad." (21)

"Muchas veces me he preguntado qué quiere decir la gente cuando habla de una 'experiencia' maravillosa. Yo soy técnico y estoy acostumbrado a ver las cosas tal como son. Veo perfectamente a qué se refieren: no estoy ciego. Veo la luna sobre el desierto de Tamaulipas - mas clara que nunca, tal vez sí, pero la considero una masa calculable que gira alrededor de nuestro planeta, un objeto de gravitación, interesante, pero ¿por qué una experiencia maravillosa? ..." (23)

"...; por su parte creía firmemente lo que su mamá le había dicho: todo el mundo es capaz de comprender una obra de arte menos los pedantes." (104)

"Yo no puedo soportar que me digan lo que debo sentir; de lo contrario, aunque vea, tengo la impresión de estar ciego." (104)

"No soy partidario del suicidio; creo que no puede alterar el hecho de que uno haya estado en este mundo; y lo que deseaba yo en aquel momento era no haber existido jamás." (127)

"Dicusión con Hanna: discusión acerca de la técnica(dice Hanna) como ardid para organizar el mundo de tal manera que lo tengamos que vivir. Manía del técnico: convertir la creación en algo útil, porque no la soporta como compañera, no sabe cómo contarla; la técnica es un ardid para eliminar el mundo como resistencia, por ejemplo reduciéndolo al medio de la velocidad, para no enfrentarse con él. (no sé qué quiere decir Hanna con esto). El técnico se desentiende del mundo. (Tampoco sé qué pretende significar con esa frase). Hanna no me hecha anda en cara; no encuentra inconcebible mi comportamiento con Sabeth; según Hanna, fui víctima de una especie de atracción que no conocía y que interpreté erroneamente, diciendome que estaba enamorado. Dice que no fue un error casual, sino un error propio de mi (?). Como mi profesión; como, por lo dmás, toda mi vida. Mi error consiste en que nosotros los técnicos intentamos vivir sin la muerte. Literalmente: tú no consideras la vida como una figura, sino como una mera suma; por eso no guardas relación con el tiempo, porque tampoco la guardas con la muerte. La vida, no es materia; no puede forjarse por medio de la técnica. Mi error respecto a Sabeth fue la repetición; me comporté como si la edad no existiera; por lo tanto, de un modo antinatural. No podemos suprimir la edad por el hecho de seguir sumando, de casarnos con nuestros propios hijos." (161-162)

"Lo que América puede oferecer es: confort; la mejor instalación del mundo, ready for use (listo para su uso), el mundo como vacuidad americana; dondequiera que lleguen, todo parece convertirse en highway: una carretera emparedada de anuncios a cada lado, sus ciudades que no lo son, iluminación, pero al día siguiente se ven los andamios vacíos; majaderías infantiles, publicidad para comprar optimismo que sirva de pantalla de neón ante la noche y ante la muerte..." (167-168)

Max Frisch, Homo Faber, Barcelona: Seix Barral, 1983 (Primera edición en Biblioteca Breve).

lunes, 9 de marzo de 2015

El cortesà i el seu fantasma (Xavier Rubert de Ventós, 1991)


"'No t'embalis, però. Has d'aprendre a mirar sense córrer a jutjar. A ser impecable sense ser càustic. Irònic potser sí, però d'una ironia tot just venial - que la ironia massa remenada aviat es talla i es fa agra. No inflis els adjectius amb els teus propis prejudicis. ¿No eres tu el qui s'irritava amb el joc fraudulent de l'Astròleg que no respecta la innocència del futur tot volent-li donar gruix, sentit i orientació? Mira doncs de no fer tu el mateix amb el passat. Respecta la modulació i la calma d'aquest passat - die Ruhe der Vergangenheit. Fora mans: si et manca l'elegància d'estar amb naturalitat i cordial en el Parlament, controla almenys ara la temptació d'analitzar-lo com fan aquests penjats de les festes: psicòlegs malgrat ells i espies d'urgència. No deixis que la reacció al·lèrgica que tot això et produeix se't coaguli en un discurs crític. Mira que els teus judicis et jutgen a tu abans que no pas els altres. Evista la ficció displicent. Que el sentit de l'humor no et faci perdre el sentit del ridícul, o a l'inrevés. No vulguis ser literal, però tampoc literari. Ni jutge ni víctima: ni anàlisi sociològica ni conte de la llàgrima. Deixa només que tot això circuli a través teu. Fes-te'n simplement el viàtic o l'excipient que ho vehicula. Sigues prou creatiu per arribar a ser només objectiu. Aprèn a considerar les teves reaccions com merament accidentals, com un element més del paisatge o, més exactament, com la 'reacció' química que es produeix quan tu hi entres en contacte. Aprèn a tractar tot això com es fa amb les convencions, amb el propi llenguatge que parles: sense creure-hi, sense tampoc rebelar-t'hi, sobretot sense voler deletar-ho. Mira que ficar-se en política i queixar-se llavors de la seva manca de tendresa o subtilesa és fer com aquella que es casava amb un artista i es complanyia que no tingués les virtuts d'un inspector fiscal."

"No res d'escandols doncs: l'expressió del desconcert ha de ser sempre sòbria. Ni facis escarafalls: cal saber mantenir-se atònit amb circumspecció, sense perdre el to ni les formes. I la primera condició, ja ho saps, és controlar la llibreta on tot ho anotes amb lletra de mosca. Aquesta llibreta, on, més que apuntar, sembla que vulguis apuntalar la teva virginitat. Aquesta llibreta que et permet sentir-te tantost per sobre del que t'envolta - Déu que jutja - tantost per sota - portera que mira pel forat del pany. I com que tens més esperit de portera que no pas de demiürg, vigila sobretot la darrera temptació. La d'explicar com es fa - 'de debò' - la política amb la punta de malícia del noi que explica a l'amiguet com es fan els nens" (p. 16-18).

"Com si el que es veu de prop hagués de ser més veritat que el que es veu de lluny estant! En mi soledad, he visto claras muchas cosas -que no son verdad. I qui diu la soledat diu la proximitat. De fet, la veritat no és 'in situ' com no és tampoc 'in studio'. Ni el pur empirisme ni el pur ascetisme no són mai garantia de res. No hi ha un habitat natural - a casa o a l'exili, sol o acompanyat - de la veritat; un lloc on la veritat canti o es doni tota sola. Cal allunyar-se de les coses i apropar-s'hi, i tenir vergonya y tornar-hi demà, i abraonar-s'hi, i respectar-les i dir-ho a un amic, i tancar-se a casa. Cal tot això i més perquè la realitat ens colpegi des de fora i arribi potser a dir-nos alguna dia, alguna cosa, d'ella mateixa" (p. 158).

"..., només quan no tinguem partits que es defineixin com a 'nacionals', haurem arribat alhora a la veritat i a la normalitat - a l'exercici de la nostra personalitat 'antiga, precisa i normal' -. Perquè el fet és aquest i no cal donar-hi més voltes: l'exaltació de la pròpia identitat és un símptoma inequívoc de la falta de confiança en un mateix. El 'como España no hay dos' o el 'som els millors' són com el black is beautiful o 'l'orgull gay': expressions d'una crònica, ancestral inseguretat. Estem tan a prop..." (p. 200).

Xavier Rubert de Ventós, El cortesà i el seu fantasma, Edicions Destino, Barcelona, 1991. Premi Josep Pla 1991.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Historia de un alemán (Sebastian Haffner)




¡De qué forma tan distinta transcurrirían hoy probablemente las revoluciones y toda la historia si los hombres continuaran siendo seres autónomos relacionados con un todo, tal vez como en la antigua Atenas, y no se sintieran tan desesperadamente aprisionados por su profesión ni por su horario, si no dependieran de mil imprevistos ni fuesen piezas de una maquinaria incontrolable, como si caminaran sobre raíles y estuvieran perdidos en caso de descarrilar! Sólo la rutina diaria genera seguridad y una sensación de permanencia, de ahí a la jungla sólo hay un paso. Todo europeo del siglo XX es consciente de ello y siente un miedo oscuro. De ahí su vacilación a la hora de emprender una acción que pudiera hacerle «descarrilar», algo audaz, que se salga de la rutina y parta sólo del hombre mismo. De ahí la posibilidad de que ocurran catástrofes humanas tan inmensas como la dominación nazi en Alemania.

Haffner, Sebastian. Historia de un alemán. Barcelona: Destino, 2012, pp. 147-148.


miércoles, 30 de abril de 2014

John Gray, "Las dos caras del liberalismo" (2001)


"Estamos llamados a elegir el tipo de vida que queremos tener sin saber qué experiencias pueden resultar de esas opciones.

Tales elecciones radicales se manifiestan como crisis en la vida ética, no como episodios normales de ella. Sin embargo, a medida que son más las personas que pasan a pertenecer a varios modos de vida, las elecciones de largo alcance de este tipo tienden a ser más frecuentes. Personas cuyas identidades están configuradas por varios modos de vida deben intentar resolver sus demandas conflictivas. […] A medida que hacen estas elecciones, las personas configuran nuevas identidades por sí mismas, a menudo de maneras que no pudieron haber previsto.

La idea de crearse a sí mismo a partir de elecciones no debería confundirse con la noción subjetivista de la primacía de las preferencias personales. Las identidades que los sujetos humanos eligen por sí mismos son respuestas a dilemas no elegidos. La creación de uno mismo nunca es ex nihilo. Ni siquiera nuestras elecciones más radicales son la expresión de preferencias puramente subjetivas.

Hay seguramente un sentido en el que nuestros dilemas más radicales sólo pueden resolverse mediante una decisión. Sin embargo, los contextos en los que tomamos tales decisiones no son elegidos, sino dictados por el destino. Además, aunque lo que una persona afronta es una elección del ser que pretende ser, es posible que el resultado de su elección sea uno que no habría elegido.

Alguien cuya identidad ha sido configurada por formas de vida que han llegado a plantearle demandas irreconciliables sólo puede resolver su dilema mediante unacto de voluntad. Pero ni las circunstancias que dan lugar a su dilema ni las experiencias que resultan de su elección se determinan por lo que él quiere. A medida que diferentes sujetos humanos resuelven tales dilemas de maneras diferentes, nuevas identidades y valores se configuran a partir de las identidades y valores heredados del pasado.

[…]

No se puede hacer una lista definitiva de las condiciones que ponen en peligro una vida humana que merezca la pena vivirse. Aun así, ser torturado o forzado a ser testigo de la tortura de personas amadas o compatriotas, ser separado de los amigos, de la familia o del país, ser sujeto a humillación o persecución o amenazado con el genocidio, estar encerrado en la pobreza o en una mala salud que se podría evitar…, todos éstos son grandes males para todos los que los sufren. Si una concepción del bien no incluye estas experiencias, es defectuosa y hasta engañosa.

Los relativistas, subjetivistas, y escépticos que piensan que una modificación de las prácticas o creencias morales puede alterar nuestro juicio sobre estos males universales han olvidado una verdad hobbesiana fundamental. Cambiar nuestras creencias sobre nosotros mismos no cambia nuestras necesidades. Los seres humanos no están hechos de sus opiniones. Todo ser humano corre el riesgo de sufrir males que pueden hacer que cualquier tipo de buena vida le resulte difícil o imposible."


John Gray, Las dos caras del liberalismo. Una nueva interpretación de la tolerancia liberal. Barcelona: Paidós, 2001.

viernes, 28 de febrero de 2014

A tumba abierta: Autobiografía de un grifota (Oriol Romaní)


“[...], y cuando abrí la puerta [una casa en Amsterdam] lo primero que vi allí encima de la mesa fue medio kilo de heroína y siete u ocho kilos de chocolate… digo: «¡Buf!» Y un puñao de gente, ocho o diez; bueno, cuatro o cinco parejas, entre chicos y chicas. Allí el uno pinchándose, el otro liándose un porro… y me dan un pedazo de chocolate pa que fume. Y yo le digo que quiero beber. Y me dice que no, que ellos no beben. Bueno, leche, si quería leche… y digo: «No, gracias, paso de leche.» Y me dicen: «Uy, es que la bebida es muy mala, juntándola con la droga.» Claro, ya lo sé, que es muy mala, pero yo la llevo a la par. A mí lo mismo me gusta fumarme un petardo que beberme dos botellas de vino… pero juntos, ¿no? ¡Nada de que una cosa quite a la otra! Pero los jipis, no, ninguno. Aquí [Barcelona] conozco bares que puedes fumar. O sea, que estás bebiendo, y si fumas no te dicen nada. Y claro, estás allí, te juntas con unos amigos, venga una rondita, tres vasitos… vamos a liar un canuto, venga; un disco, otros tres vasitos… así que te fumas un petardo y nueve vasos, y no sabes de dónde te viene el globo. (P. 124-125)

Per a una descripció del llibre cliqueu aquí.

Oriol Romaní, A tumba abierta: Autobiografía de un grifota. Anagrama: Barcelona, 1983 i 1986.

martes, 25 de febrero de 2014

Le Rideau (extrait) de Milan Kundera


Les âges de la vie dissimulés derrière le rideau 

Je laisse défiler devant moi les romans dont je me souviens et j'essaie de préciser l'âge de leurs protagonistes. Curieusement, ils sont tous plus jeunes que dans ma mémoire. Cela, parce qu'ils représentaient pour leurs auteurs plutôt une situation humaine en général que la situation spécifique d'un âge. A la fin de ses aventures, après avoir compris qu'il ne voulait plus vivre dans le monde qui l'entoure, Fabrice del Dongo s'en va à la chartreuse. J'ai toujours adoré cette conclusion. Sauf que Fabrice est encore très jeune. Combien de temps un homme de son âge, si douloureusement déçu qu'il soit, supporterait-il de vivre dans une chartreuse? Stendhal a déjoué cette question en laissant mourir Fabrice après une seule année passée au couvent. Mychkine a vingt-six ans, Rogojine vingt-sept, Nastassia Philippovna vingt-cinq, Aglaïa n'en a que vingt et c'est précisément elle, la plus jeune, qui à la fin détruira, par ses déraisonnables initiatives, la vie de tous les autres. Pourtant, l'immaturité de ces personnages n'est pas examinée en tant que telle. Dostoïevski nous raconte le drame des êtres humains, non pas le drame de la jeunesse. 

Roumain par sa naissance, Cioran, âgé de vingt-six ans, s'installe à Paris en 1937; dix ans plus tard, il édite son premier livre écrit en français et devient l'un des grands écrivains français de son temps. Dans les années quatre-vingt-dix, l'Europe, si indulgente jadis envers le nazisme naissant, se jette contre ses ombres avec une courageuse combativité. Le temps du grand règlement de comptes avec le passé arrive et les opinions fascistes du jeune Cioran de l'époque où il vivait en Roumanie font, subitement, l'actualité. En 1995, âgé de quatre-vingt-quatre ans, il meurt. J'ouvre un grand journal parisien: sur deux pages, une série d'articles nécrologiques. Aucun mot sur son ?uvre; c'est sa jeunesse roumaine qui a éc?uré, fasciné, indigné, inspiré ses scribes funèbres. Ils ont habillé le cadavre du grand écrivain français d'un costume folklorique roumain et l'ont forcé, dans le cercueil, à tenir son bras levé pour un salut fasciste. 
Quelque temps plus tard j'ai lu un texte que Cioran avait écrit en 1949 quand il avait trente-huit ans: "... Je ne pouvais même pas m'imaginer mon passé; et quand j'y songe maintenant, il me semble me rappeler les années d'un autre. Et c'est cet autre que je renie, tout "moi-même" est ailleurs, à mille lieues de celui qu'il fut." Et plus loin: "quand je repense [...] à tout le délire de mon moi d'alors [...] il me semble me pencher sur les obsessions d'un étranger et je suis stupéfait d'apprendre que cet étranger était moi". 
Ce qui m'intéresse dans ce texte, c'est l'étonnement de l'homme qui ne réussit à trouver aucun lien entre son "moi" présent et celui de jadis, qui est stupéfait devant l'énigme de son identité. Mais, dites-vous, cet étonnement est-il sincère? Bien sûr que oui! Dans sa version ordinaire, tout le monde le connaît: comment avez-vous pu prendre au sérieux ce courant philosophique (religieux, artistique, politique)? ou bien (plus banalement): comment avez-vous pu tomber amoureux (amoureuse) d'une femme si niaise (d'un homme si stupide)? Or, si pour la plupart des gens la jeunesse passe vite et ses égarements s'évaporent sans laisser de traces, celle de Cioran s'est pétrifiée; on ne peut pas se moquer avec le même sourire condescendant d'un amant ridicule et du fascisme. 
Stupéfait, Cioran regarda ses années passées et s'emporta (je cite toujours le même texte de 1949): "Le malheur est le fait des jeunes. Ce sont eux qui promeuvent les doctrines d'intolérance et les mettent en pratique; ce sont eux qui ont besoin de sang, de cris, de tumulte, et de barbarie. A l'époque où j'étais jeune, toute l'Europe croyait à la jeunesse, toute l'Europe la poussait à la politique, aux affaires d'Etat." 
Des Fabrice del Dongo, des Aglaïa, Nastassia, Mychkine, combien j'en vois autour de moi! Ils sont tous au début du voyage dans l'inconnu; sans aucun doute, ils errent; mais c'est une errance singulière: ils errent en ne se sachant pas errants; car leur inexpérience est double: ils ne connaissent pas le monde et ils ne se connaissent pas eux-mêmes; c'est seulement quand ils l'auront vue avec le recul de l'âge adulte que leur errance leur apparaîtra comme errance; plus: c'est seulement avec ce recul qu'ils seront en mesure de comprendre la notion même d'errance. Pour le moment, ne sachant rien du regard que l'avenir jettera un jour sur leur jeunesse passée, ils défendent leurs convictions avec beaucoup plus d'agressivité que ne défend les siennes un homme adulte qui a déjà fait l'expérience de la fragilité des certitudes humaines. 
L'emportement de Cioran contre la jeunesse trahit une évidence: depuis chaque observatoire érigé sur la ligne tracée entre la naissance et la mort, le monde apparaît différent et les attitudes de celui qui s'y arrête se transforment; nul ne comprendra l'autre sans comprendre tout d'abord son âge. En effet, c'est tellement évident, oh, tellement évident! Mais seules les pseudo-évidences idéologiques sont visibles au premier abord. Une évidence existentielle, plus elle est évidente, moins elle est visible. Les âges de la vie se dissimulent derrière le rideau. 

domingo, 23 de febrero de 2014

“No tinc temps, tinc molta feina”


 Llegeixo als diaris que s’ha reobert el debat sobre els horaris que fan els espanyols i els catalans, que tan poc ajuden, tant a la producció com a la conciliació entre treball i familia. Em sembla molt bé que es parli i es debati sobre el tema i que fins i tot algú se’l prengui de forma seriosa. Però crec que el prejudici que viu sota aquesta polèmica resta intacte. Crec que mentre se segueixi considerant de bon to dir que no tens temps per a res, la confusió de valors psicològica i social, que està instal·lada sobretot a les grans ciutats, seguirà existint. Mentre quedi bé l’excusa del no tinc temps perquè vaig de cul, encara que tants cops no sigui ni mitja veritat, tot seguirà igual. Per alguns es tracta de donar la sensació de persona ocupada les vint-i-quatre hores del dia. Atenció: no estic dient que això no passi i que molta gent no dugui una vida cansada. El que estic deplorant és que hagi esdevingut un model a repetir, que es faci servir la manca de temps no ja com a simple, i simplista, excusa per a qualsevol cosa, sinó com a orgullosa forma de vida. Perquè sabem que si el motiu és la feina ningú no ens molestarà amb preguntes desagradables, i quantes vegades no fem servir aquest recurs per a apartar allò que ens fa nosa? És el comodí perfecte, ningú no el qüestiona i - repetim-ho, perquè és el que dóna substància al prejudici – queda bé. "No tinc temps, tinc molta feina", t’atorga la máxima importància, et dóna aquell vernís de seriositat, imprescindible en la vida de tot ciutadà que es preui. Però, grosso modo, quantes coses hem deixat de fer perquè tenim massa feina per a ser feliços? Segurament la felicitat no té noció de minuts i hores. Ja deia Pascal que totes les desgràcies dels homes venien de no saber estar sols en una habitació. Benvingut sigui el debat sobre els convenients horaris productius, conciliadors de treball i familia, si és que realment existeix aquest debat i si és que n’hi ha que se l’estan creient. Però si hi ha algú que se li hagi passat pel cap que aquesta és la gran solució per als mals costums d’espanyols i catalans, crec que fa curt. Canviar la societat vol dir canviar els models pels quals aquesta societat es regeix. Canviar de vida és canviar de prejudicis. Però aquesta feinada, que potser sí que pagaría la pena dedicar-hi el temps que ningú no té, demana molt més que endarrerir les agulles del rellotge.