lunes, 8 de septiembre de 2008

E.M. Cioran dans "Un siècle d'écrivains"

Film de Patrice Bollon Réalisé par Bernard Jourdain

Une Coproduction : France3 / Interimage / Sunset Presse (1999)

SOLITUDE

Pour moi, l’acte d’écrire est une sorte de dialogue avec Dieu. Je ne suis pas croyant, mais je ne peux pas dire que je sois incroyant. Pour moi, la rencontre avec Dieu, c’est peut-être dans l’acte d’écrire. Une solitude qui en rencontre une autre, une solitude face à une solitude... Dieu étant plus seul qu’on ne l’est soi-même.

L’ACTE D’ÉCRIRE

Au fond, avec l’âge, tout s’épuise, même le cynisme. Je n’ai pas dépassé le cynisme, comme attitude théorique, je ne l’ai pas dépassé. Mais on le dépasse sur le plan affectif. Tout s’use. Je n’ai aucune raison de revenir sur ce que j’ai écrit. Dire : je me suis trompé, les choses dans le fond ne sont pas si terribles que ça... Non. Mais les choses qu’on a exprimées, on n’y croit un peu moins. Pourquoi ? Elles se détachent de vous. En ce sens, le fait d’écrire – c’est connu, tout le monde le dit – est une sorte de profanation, parce que les choses auxquelles vous croyez intégralement, à partir du moment où vous les avez dites, elles comptent moins.

SUICIDE

Ce qui m’a sauvé, c’est l’idée de suicide. Sans l’idée de suicide je me serais sûrement tué. Ce qui m’a permis de vivre, c’est que j’avais ce recours, toujours en vue. Vraiment, sans cette idée je n’aurais pas pu supporter la vie. L’impression d’être coincé ici, par je ne sais quoi. Pour moi, l’idée de suicide est toujours liée à l’idée de liberté. J’ai remarqué que, dans la vie, il y a très peu d’êtres qui ont compris. Vous pouvez rencontrer de très grands écrivains qui n’ont rien compris, des gens qui ont énormément de talent, qui ne valent rien. Au contraire, vous pouvez rencontrer quelqu’un dans la rue, dans un bistrot, qui a eu une révélation : c’est un homme qui a approfondi, qui s’est frotté au grand problème.

VIVRE

Le fait de vivre est une chose si extraordinaire, justement, quand on a vu les choses telles qu’elles sont, que cette vie, qui est totalement dépréciée, disons dans l’œuvre théorique, elle paraît extraordinaire sur le plan pratique. Vivre contre l’évidence : chaque moment devient une sorte d’héroïsme.

NIHILISME

La connaissance, poussée jusqu’au bout, peut être dangereuse, et malsaine, parce que la vie est supportable uniquement parce qu’on ne va pas jusqu’au bout. Une entreprise n’est possible que si on a un minimum d’illusions. La lucidité complète, c’est le néant. Je ne suis pas nihiliste, je ne suis rien, vous savez. C’est difficile à dire. Je suis sûrement un négateur, mais même la négation, ce n’est pas une négation abstraite, un exerice ; c’est une négation qui est viscérale, qui est donc affirmation, malgré tout, c’est une explosion. Est-ce qu’une gifle est une négation ? Donner une gifle, c’est une affirmation. Ce que je fais, ce sont des négations qui sont des gifles, donc des affirmations.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Homenaje a Barcelona (Ramin Jahanbegloo)


RAMIN JAHANBEGLOO
El País, 06/09/2008

La Unión Europea ha declarado que éste es el Año Europeo del Diálogo Intercultural. Ni que decir tiene que la globalización está provocando cambios fundamentales en todo el mundo. La velocidad a la que están cambiando las culturas establecidas como resultado de la mezcla de personas e ideas y de la circulación de bienes y servicios hace que no siempre sea posible identificar lo que permanece inmutable en las diferentes culturas en las que se producen esas transformaciones. Como consecuencia, el único modo de que las culturas construyan de forma creativa un futuro común es mantener un diálogo entre todas, en vez de refugiarse en un paradigma de identidad exclusivo o abandonar su legado cultural ante una globalización política y económica homogeneizadora.

El Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha en 2008 el programa Diálogo Intercultural de Barcelona, coincidiendo con el Año Europeo del Diálogo Intercultural. El programa pretende promover iniciativas, acciones y debates que contribuyan a abordar los nuevos retos y a construir un proyecto urbano común. Se ha dicho que Barcelona es el brazo y el cerebro de España, mientras que Sevilla es su corazón. Pero se puede decir que Barcelona es también una ciudad a la medida humana, en la que existe un compromiso intelectual con el arte y la cultura. Cuando uno camina por las calles de Barcelona, sigue literalmente los pasos de gigantes como Salvador Dalí, Joan Miró, Antoni Gaudí, Isaac Albéniz y muchos otros. Ésta es una ciudad en la que ha habido un proceso permanente de aprendizaje a base de escuchar. Barcelona es una ciudad global con un ritmo cosmopolita. Lo que la hace tan especial es que es una ciudad que pertenece a todos porque no pertenece a nadie.

Barcelona es una ciudad que contiene todas las creencias y todas las culturas. Es una ciudad comprometida con un espíritu de la diversidad que le da su forma y su textura especial. Desde luego, son muy pocas las ciudades actuales que pueden exhibir tan intensamente su diversidad como un sentimiento de pertenencia y una forma de solidaridad entre las diferencias. Esta perspectiva transcultural da a una ciudad la oportunidad histórica de pluralizar su identidad.

Muchas ciudades consideran que la inmigración cuesta dinero a la Hacienda pública y diluye la cultura nacional. Pero en el caso de una ciudad como Barcelona, en la que desea vivir y trabajar gente de todo el mundo, la diversidad no sólo promueve la innovación, que, a su vez, impulsa el crecimiento económico, sino que también crea un sentimiento de comunidad que establece un equilibrio entre la promesa de libertad y una ética cosmopolita de apertura al otro. Este imaginario social cosmopolita tiene la firme ventaja de que reconoce los problemas del "derecho a una ciudad" y, al mismo tiempo, aborda la importante cuestión del "derecho de la ciudad".

Los que la escogen como propia sienten que comparten un horizonte común con Barcelona como ciudad cosmopolita. Ese derecho a unirse en Barcelona y a compartir su destino es el que da a la ciudad el derecho a ser distinta de todas las demás. La visión de Barcelona como "una unión de extraños" genera una dinámica poderosa porque da prioridad a la lógica de la solidaridad entre las diferencias.

Como consecuencia, debemos estar siempre atentos al hecho de que Barcelona, como horizonte común de diálogo entre extraños, es un gran lugar de aprendizaje para los representantes de distintas tradiciones religiosas y culturas étnicas. Lo más importante es que este espíritu de diálogo presente como auténtico cimiento de Barcelona es el que establece los criterios para el reconocimiento del otro en nosotros. El diálogo sólo puede ser fructífero entre personas que son distintas unas de otras y que respetan mutuamente sus diferencias. Por tanto, el diálogo como una facultad de comunicación que implica "hablar" y "escuchar" tiene la capacidad de contribuir a la supervivencia y el crecimiento de nuestra propia diferencia.

Lo que pide una cultura del diálogo no es sólo tolerar, sino afirmar las diferencias por sí mismas y como forma de facilitar un sentimiento de solidaridad y pertenencia común. Implica más que una mera filosofía de "vive y deja vivir". Parte de la premisa de que cada cultura y tradición sólo puede mantener su identidad en un contexto en el que hay una preocupación por la humanidad en general. Es decir, la diversidad sólo puede florecer en un espacio en el que hay un reconocimiento general de su valor.

Barcelona es una ciudad que encuentra su significado en la inclusión del otro, en su diferencia. Es ese derecho a seguir siendo otro el que da a Barcelona su derecho a reivindicar su posición como ciudad de interculturalidad. Como tal, es un espacio de cultura cívica cosmopolita, no a pesar de nuestras diferencias y divergencias, sino gracias a nuestras diferencias y divergencias.

En esta visión de Barcelona, es posible construir un valor común, una especie de coesencia e interrelación, que no pretende borrar las diferencias ni la heterogeneidad, porque los barceloneses muestran la capacidad de vivir juntos -con sus múltiples diversidades-, si no en amistad profunda, sí al menos con una profunda capacidad de inclusión y comprensión mutua. Para estar a la altura de la famosa cita de Einstein de que "una persona empieza a vivir cuando es capaz de vivir fuera de sí misma", hay que crear la conciencia de que el sentimiento de ser, ante todo, barcelonés, empieza ahí. Empieza en el esfuerzo incansable para comprender una ciudad plural como Barcelona, eliminando las causas y las condiciones que crean y perpetúan las polaridades de "nosotros" y "ellos".

Sólo el diálogo intercultural nos permitirá ser conscientes de que, a la larga, las culturas no son ni han sido nunca estructuras monolíticas, rígidas y estáticas. Ninguna cultura que no sea tolerante hacia otras culturas puede desarrollarse. Pero la tolerancia no basta: tan importante es el concepto de "responsabilidad" por otras culturas y por la propia. Si tolerancia significa no interferir en las formas de vivir o de pensar del otro, "responsabilidad" sugiere una reacción ante la "diferencia" del otro. Es cuidar del espacio que compartimos con otros, que precede y sucede a nuestras vidas pasajeras. Es una reacción permanente a nuestro vivir unidos. Para administrar esa relación, la ciudad necesita desentrañar y negociar las distintas identidades mediante el hallazgo de una lógica del hecho de vivir juntos que sirva de compromiso creativo entre diferentes comunidades.

Una ciudad no existe sólo como sujeto colectivo con una identidad y un interés estables. Una ciudad es un espacio para contactos capaces de reunir distintas identidades para formar una esfera pública. Y lo más importante es que una ética común de mutua comprensión cultiva un sentido común de pertenencia a una ciudad. Además, no hay una "ciudad cerrada civilizada" que proteja su identidad contra la influencia de otros. Sencillamente, porque una ciudad que teme otros espacios de identidad y no puede entablar diálogo con ellos no puede dialogar, en absoluto, con su propio pasado, presente y futuro. Por consiguiente, para conversar con otras ciudades y culturas, es preciso que una ciudad se abra a otros y, al mismo tiempo, entable un diálogo autocrítico consigo misma. Eso es lo que hace que Barcelona sea una ciudad diferente y una ciudad de diferencias. Su apertura a la pluralidad de opiniones y valores permite que sus ciudadanos se abran a una variedad mucho mayor de posibles valores comunes en el ámbito mundial. Es decir, Barcelona es una ciudad global porque representa un refugio pacífico para aquellos que buscan compartir sus diferencias con otros, pero también porque Barcelona posee un espíritu que es mayor que la suma de sus partes. Ése es el auténtico mensaje de diversidad que Barcelona ofrece a España, Europa y el mundo en el Año del Diálogo Intercultural.

Ramin Jahanbegloo, filósofo iraní, es catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Toronto. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
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Lecturas adicionales:
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Isaiah Berlin en diálogo con Ramin Jahanbegloo, Madrid : Anaya & Mario Muchnik, 1993
George Steiner en diálogo con Ramin Jahanbegloo, Madrid : Anaya & Mario Muchnik, 1994

jueves, 4 de septiembre de 2008

Filosofia do Tédio (Lars Svendsen)

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«As grandes questões não são necessariamente as questões eternas; o tédio, por exemplo, só passou a ser um fenômeno cultural há cerca de dois séculos.» (11)

«Não acredito que possamos saber se o mundo parece sem sentido porque estamos entediados, ou se ficamos entediados porque o mundo parece sem sentido. Há aqui uma relação de causa e efeito provavelmente nada simples. Mas tédio e perda de sentido estão conectados de alguma maneira.» (18)

«Não há cursos de tédio oferecidos nas universidades, embora, muitas vezes, nos entediemos durante nossos estudos. Tampouco é óbvio que o tédio ainda possa ser considerado um assunto filosófico relevante, embora outrora o tenha sido. Na filosofia contemporânea, quase todo se tornou variação em torno do tema da epistemologia, e o tédio parece ser um fenômeno que escapa à estrutura da filosofia como disciplina. Ocupar-se com semelhante assunto será, aos olhos de alguns, clara indicação de imaturidade intelectual. É possível. Mas caso o tédio não possa ser considerado um assunto filosófico relevante hoje em dia, talvez tenhamos boas razões para nos preocupar com o estado da filosofia. Uma filosofia que se escusa de tratar da questão do significado da vida dificilmente merece que nos envolvamos nela. Que “significado” seja algo que possamos perder escapa à estrutura da semântica filosófica, mas não deveria ficar de fora da estrutura da filosofia como um todo.» (19)

«Uma vez que o homem, ha cerca de dois séculos, começou a se ver como um ser individual que deve se realizar, a vida cotidiana parece agora uma prisão. O tédio não está associado a necessidades reais, mas a desejo. E esse é um desejo de estímulos sensoriais. Estímulos são a única coisa “interessante” [...] e o interessante é aquilo que um momento depois, nos parece indiferente ou entediante. A palavra “entediante” está inseparavelmente ligada à palavra “interessante”; os dois termos se disseminaram mais ou menos ao mesmo tempo e sua freqüência cresce aproximadamente na mesma proporção.» (28-29)

«Uma propriedade do tédio é fornecer uma espécie de perspectiva da existênci
a, permitindo-nos compreender que somos completamente insignificantes em tão vasto contexto. [...] O tédio tem a ver com finitude e com o nada. É a morte em vida, uma não-vida. Na inumanidade do tédio ganhamos uma perspectiva de nossa própria humanidade.» (42-43)

«Freud afirma que “no luto, é o mundo que se tornou pobre e vazio; na melancolia, é o próprio ego”. Adam Phillips assinala ao comentar essa passagem: “E no tédio, poderíamos acrescentar, são ambos.”» (46-47)

«Para viver uma vida significativa, o homem precisa de respostas, isto é, de certa compreensão de questões existenciais básicas. Essas “respostas” não precisam ser completamente explicitadas, pois falta de palavras não indica necessariamente falta de compreensão, mas a pessoa tem de ser capaz de se situar no mundo e de construir uma identidade relativamente estável. A criação de semelhante identidade só é possível se a pessoa puder contar uma história relativamente coerente sobre quem foi e quem pretende ser. O tempo –como uma unidade do passado, presente e futuro- cria uma unidade no eu, e tempo e eu estão ligados por meio de uma narrativa. Ter uma identidade pessoal é ter a representação de um fio narrativo na vida, em que passado e futuro podem dotar o presente de significado. Não acredito que significado e identidade possam ser propriamente compreendidos independentemente do tempo e da narrativa. Para ser uma identidade, ser um eu, é preciso ser capaz de contar uma história sobre si mesmo, sobre quem se foi, quem se quer vir a ser e quem se é agora, entre passado e futuro. Narrar é uma prática ética. No papel de um narrador desse tipo, somos um parrhesiast, um contador da verdade. Estamos fundamentalmente contando a nós mesmos a verdade sobre nós. No entanto, para sermos capazes de contar tal história, temos de ser capazes de nos relacionar com os outros.» (83-84)

«Quem quer que tenha alguma vez sido atingido pelo Romantismo não será nunca capaz de abandoná-lo inteiramente. Não se pode recuperar uma inocência perdida. [...] Quem quer que tenha sentido não pode esquecer o que é sentir. Haverá sempre um desejo ou nostalgia de significado pessoal, de alguma coisa que realmente signifique alguma coisa.» (114-115)

«Warhol acreditou que o esquecimento erradicaria o tédio, porque o esquecimento
tornaria tudo novo: “Não tenho nenhuma lembrança. Cada dia é um novo dia porque não me lembro do dia anterior.” “Não fiquei entediado porque já o havia esquecido.” Warhol acreditou que é sua duração, como tal, que torna a vida entediante, e que o duradouro só pode ser transgredido através do novo. Mas o próprio novo torna-se rotina, e, assim, entediante. Adorno salientou, com razão, que a categoria do novo é uma negação abstrata do duradouro, e, portanto, coincide com ele: a fraqueza de ambos é sua natureza invariante.» (115-116)

«Estar num determinado humor não é meramente uma determinação ontológica do homem, pois constitui também uma condição epistêmica para as diversas maneiras pelas quais objetos podem transmitir significado. Um humor torna algumas experiências possíveis, outras impossíveis. Condiciona o modo como o mundo –portanto também todos os objetos e eventos- aparece para nós.» (123)

«O humor é uma condição para a possibilidade do conhecimento, abrindo o mundo como um todo. Assim, Beckett foi adequado ao mencionar (numa de suas primeiras obras) um “desânimo transcendental”, pois um estado de melancolia é transcendental ou pelo menos quase-transcendental porque torna possíveis certos modos de experiência. Experiências tornam-se possíveis em virtude de humores que lhes são adequados.» (124)

«”O tédio só é possível porque cada coisa, por assim dizer, tem seu tempo. Se cada coisa não tivesse seu tempo, não haveria tédio.” [Heidegger] Portanto, o tédio surge quando há uma discrepância entre o tempo da própria coisa e o tempo em que ela ocorre. Isso é uma tentativa de responder a questão relativa à essência do tédio.» (131)

«”Somente os que podem verdadeiramente arcar com um fardo são livres.” [Heidegger] Um fardo possível é a filosofia, pois a filosofia tem lugar na “sintonia fundamental da melancolia” (Schwermut).» (139)
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Lars Svendsen, Filosofia do Tédio, Jorge Zahar Editor, Rio de Janeiro, 2006
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jueves, 28 de agosto de 2008

Ovo (Luis Fernando Veríssimo)

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Agora essa. Descobriram que ovo, afinal, não faz mal. Durante anos, nos aterrorizaram. Ovos eram bombas de colesterol. Não eram apenas desaconselháveis, eram mortais. Você podia calcular em dias o tempo de vida perdido cada vez que comia uma gema.
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Cardíacos deviam desviar o olhar se um ovo fosse servido num prato vizinho: ver ovo fazia mal. E agora estão dizendo que foi tudo um engano, o ovo é inofensivo. O ovo é incapaz de matar uma mosca.
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Sei não, mas me devem algum tipo de indenização. Não se renuncia a pouca coisa quando se renuncia ao ovo frito. Dizem que a única coisa melhor do que ovo frito é sexo. A comparação é difícil. Não existe nada no sexo comparável a uma gema deixada intacta em cima do arroz depois que a clara foi comida, esperando o momento de prazer supremo quando o garfo romperá a fina membrana que a separa do êxtase e ela se desmanchará, sim, se desmanchará, e o líquido quente e viscoso escorrerá e se espalhará pelo arroz como as gazelas douradas entre os lírios de Gileade nos cantares de Salomão, sim, e você levará o arroz à boca e o saboreará até o último grão molhado, sim, e depois ainda limpará o prato com pão. Ou existe e eu é que tenho andado na turma errada. O fato é que quero ser ressarcido de todos os ovos fritos que não comi nestes anos de medo inútil. E os ovos mexidos, e os ovos quentes, e as omeletes babadas, e os toucinhos do céu, e, meu Deus, os fios de ovos. Os fios de ovos que não comi para não morrer dariam várias voltas no globo. Quem os trará de volta? E pensar que cheguei a experimentar ovo artificial, uma pálida paródia de ovo que, esta sim, deve ter me roubado algumas horas de vida a cada garfada infeliz. Ovo frito na manteiga! O rendado marrom das bordas tostadas da clara, o amarelo provençal da gema... Eu sei, eu sei. Manteiga ainda não foi liberada. Mas é só uma questão de tempo.

Luis Fernando Verissimo

miércoles, 27 de agosto de 2008

Liberado (Revista Saúde)


Tido como perigoso durante décadas, o ovo foi reabilitado por pesquisadores do mundo todo. E atenção: ele não aumenta as taxas de colesterol no sangue como se pensava. De quebra ajuda a emagrecer.

Por Tito Montenegro / design Robson Quinafélix / fotos Gustavo Arrais
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"Agora essa. Descobriram que ovo, afinal, não faz mal. Durante anos nos aterrorizaram. Ovos eram bombas de colesterol. Não eram apenas desaconselháveis, eram mortais. Você podia calcular em dias o tempo de vida perdido cada vez que comia uma gema. Assim começa a crônica Ovo, em que o escritor gaúcho Luis Fernando Veríssimo demonstra sua indignação por ter sido afastado dessa iguaria durante um bom pedaço da vida restrição que não foi exatamente fácil para ele.

Sei não, mas me devem algum tipo de indenização [...] O fato é que quero ser ressarcido de todos os ovos fritos que não comi nestes anos de medo inútil. E os ovos mexidos, e os ovos quentes, e as omeletes babadas, e os toucinhos do céu, e, meu Deus, os fios de ovos. Os fios de ovos que não comi para não morrer dariam várias voltas no globo. Quem os trará de volta? Bem, a má notícia é que ninguém trará os fios de ovos de volta. E, claro, não há quem pense em propor uma indenização aos apreciadores desse alimento.

A boa nova é que, nos últimos anos, o ovo realmente vem sendo objeto de uma reabilitação poucas vezes vista na história da Medicina. Até mesmo os cardiologistas mais radicais, aqueles que demonizaram os ovos como os maiores vilões da saúde do coração, começam a rever suas posições. A virada se deve a uma série de estudos científicos, muitos deles com dezenas de milhares de participantes, que mostram de maneira muito contundente que a sua condenação foi uma espécie de julgamento sumário. Se fosse uma questão criminal, seria um caso clássico de erro jurídico.

Analisadas as evidências, veio a público um novo veredicto: o ovo está absolvido. E as provas, diga-se, não são poucas. Uma das demonstrações mais recentes é assinada pela Universidade de Minnesota, nos Estados Unidos. Em artigo publicado em janeiro deste ano, resultado de uma pesquisa envolvendo 9.734 pessoas de 25 a 74 anos acompanhadas durante duas décadas, os pesquisadores demonstraram não haver relação entre o consumo regular de ovos e o aumento da incidência de doenças cardiovasculares, como infarto e derrame.

Não houve diferença entre aqueles que comiam um ovo ou mais por dia em comparação com quem não comia nenhum, disse à SAÚDE! o cardiologista Adnan Qureshi, líder da investigação. Em apenas um grupo específico, o dos diabéticos, encontramos dados que mostram que o consumo maior de ovos pode estar ligado ao aumento da ameaça de doenças cardíacas, mas isso nem sequer está totalmente claro.

A nutricionista Raquel Dias, coordenadora do Laboratório de Ciência e Arte dos Alimentos da PUC do Rio Grande do Sul, comenta: A cultura de que o ovo faz mal se espalhou de tal modo que as pessoas, na dúvida, preferem comer pão e outros carboidratos, que, em excesso, também trazem risco cardiovascular.

A idéia de que o ovo merecia sair do limbo veio à tona no início na década de 1990, quando dezenas de cientistas apontaram para deficiências de pesquisas mais antigas, realizadas a partir dos anos 1960, que associavam o consumo do alimento ao colesterol nas alturas e este aos problemas do coração. O divisor de águas foi uma grande investigação publicada em 1999, na prestigiada revista da Associação Médica Americana, e assinada por um time de especialistas da Universidade Harvard.

Em resumo, eles cruzaram informações sobre a dieta de 37 851 homens e 80 082 mulheres com a ocorrência de doenças cardiovasculares durante um período de até 14 anos. A conclusão: O consumo de mais de um ovo por dia não causa impacto significativo sobre o risco de doenças coronarianas e derrame em homens e mulheres saudáveis. O cardiologista Emilio Moriguchi, do Hospital Moinhos de Vento, em Porto Alegre, acrescenta: Já temos evidências claras de que para a maioria das pessoas o consumo de ovos não faz mal ao contrário, até porque é um alimento de alto valor biológico. Raquel Dias emenda: Uma coisa que ficou esquecida foi a noção de que ele é rico em proteínas, contém todos os aminoácidos essenciais e, ainda por cima, é muito barato.

E pensar que um alimento extremamente saudável foi banido do cardápio. Uma avalanche mais recente de trabalhos, entre os quais destaca-se o da Universidade Estadual de Kansas, nos Estados Unidos, destaca uma substância chamada fosfolipídio, ou lecitina, como responsável por interferir na absorção do colesterol e impedir que seja captado pelo intestino, a partir de onde, naturalmente, iria para a corrente sangüínea. É como se o ovo, sabendo-se rico nessa molécula, já proporcionasse um antídoto natural para evitar que seus níveis aumentem demais.

A lista de qualidades é longa e quase todos os nutrientes estão concentrados na gema, justamente a parte mais temida porque é onde também está a gordura nociva. A gema é fonte de ferro, por exemplo, que é fundamental para evitar a anemia. Também tem altas doses de uma substância chamada colina, que vem sendo apontada pelos pesquisadores como um nutriente importantíssimo para o desenvolvimento fetal, além de proteger o cérebro e a memória. Um ovo supre 22,7% de sua necessidade diária de colina.

Os cientistas também estão de olho no ácido fólico encontrado, mais uma vez, na gema. Junto com as outras vitaminas, especialmente a B6, esse nutriente já se mostrou capaz de reduzir os níveis sangüíneos de homocisteína essa, sim, uma substância que faz muito mal para o coração. E tem mais: comer ovos no café da manhã ajuda a emagrecer. Não acredita? Confira a seguir. É mesmo difícil de acreditar, mas, no mês passado, uma pesquisa americana concluiu que comer ovos mexidos no café da manhã é uma maneira eficiente de perder peso. O médico Nikhil Durandhar, da Universidade Estadual da Louisiana, comparou dois grupos de mulheres em dieta para emagrecer.

Um deles comeu dois ovos mexidos no desjejum. O outro, alimentos à base de carboidratos, como pães, torradas e bolos. A quantidade de calorias dos dois cardápios, porém, era sempre a mesma. Também não existia diferença entre os níveis de colesterol e de outras gorduras na dieta das duas turmas. E, ao final de dois meses, aquelas que optaram pelos ovos emagreceram 65% mais do que as outras. Ainda não conhecemos o mecanismo exato, só sabemos que os ovos oferecem uma sensação de saciedade maior e mais duradoura, disse Durandhar à SAÚDE!.

O pesquisador e sua equipe passaram a suspeitar que o alimento ajudaria a perder peso depois de ter em mãos o resultado de um estudo, também com ovos versus carboidratos no café da manhã. Naquela ocasião quem fez um desjejum à base de carboidratos ingeriu 30% mais calorias no almoço, revelou. Daí a dedução de que o ovo aumentaria a saciedade. Todas essas novas evidências mostram que as recomendações para que o ovo fosse retirado do cardápio saudável foram no mínimo exageradas, causadas por excesso de zelo e conclusões apressadas. Afinal, tudo começou com a descoberta nos anos de 1960 de que altas taxas de colesterol no sangue eram sinal de chances aumentadas de problemas cardíacos.

E, como o ovo é rico nessa gordura (213 miligramas em cada unidade), o mais simples era condená-lo. Simples e simplista. Com os avanços da Medicina, descobriu-se que apenas uma pequena parcela do colesterol sangüíneo provém da dieta a maior parte é produzida pelo próprio organismo. Portanto, elevar a ingestão de colesterol não provoca necessariamente elevação significativa dos níveis da substância. Essas evidências levaram a Associação Americana do Coração a revisar nos últimos anos suas influentes diretrizes dietéticas. O colesterol da alimentação, segundo seus membros, ainda deve ficar restrito aos 300 miligramas diários.

Mas o veto ao ovo tornou-se mais ameno o que é um sinal de maturidade científica. Algumas pessoas, como os diabéticos e aqueles que já sofreram infartos, devem obedecer realmente à antiga limitação de três unidades semanais. Aos demais indivíduos a mensagem é clara: o ovo está liberado. Infelizmente, sem possibilidade de indenização para quem sentiu sua falta no prato esses anos todos.

QUEBRE UM OVO E...
O que você encontra nele? É o que descobrirá agora
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CASCA
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Ela é rica em cálcio, mas há uma polêmica sobre o seu uso na dieta para complementar os níveis do mineral. Isso porque pouco se sabe sobre quanto o corpo consegue de fato absorver do mineral oriundo da casca. Então, é melhor não contar com ela para combater a osteoporose. Além disso, teme-se a contaminação, já que a casca seria a parte suja do ovo.
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GEMA
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É a casa do colesterol, mas também é nela que se encontra a imensa maioria dos nutrientes, como as vitaminas e os sais minerais. Por longo tempo foi excluída da alimentação, mas sem ela os benefícios do ovo são reduzidíssimos.
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CLARA
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Sabe-se que ela é uma grande fonte de proteína. Mas, ao contrário do que se imagina, tem proporcionalmente até menos desse nutriente do que a gema, com seus 16 gramas em cada 100 gramas do alimento. No caso da clara, são 13 gramas. A idéia de que o ovo merecia sair do limbo veio à tona no início na década de 1990, quando dezenas de cientistas apontaram para deficiências de pesquisas mais antigas, realizadas a partir dos anos 1960, que associavam o consumo do alimento ao colesterol nas alturas e este aos problemas do coração.
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O divisor de águas foi uma grande investigação publicada em 1999, na prestigiada revista da Associação Médica Americana, e assinada por um time de especialistas da Universidade Harvard. Em resumo, eles cruzaram informações sobre a dieta de 37.851 homens e 80.082 mulheres com a ocorrência de doenças cardiovasculares durante um período de até 14 anos. A conclusão: O consumo de mais de um ovo por dia não causa impacto significativo sobre o risco de doenças coronarianas e derrame em homens e mulheres saudáveis.
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DIFERENTES CORES E TIPOS
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O ovo de codorna é ainda mais rico em colesterol comparado com o de galinha. Em cada 50 gramas (o equivalente a cinco ovinhos) há 422 miligramas da substância. Mas não é só: também tem maior quantidade de fósforo, vitamina A e ferro do que seu concorrente. Mas perde no quesito vitamina A.
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Não há diferença nutricional relevante entre os ovos de granja e os chamados caipiras, que têm uma coloração mais amarelada. Isso se deve ao tipo de alimentação as galinhas caipiras são criadas soltas e comem o que encontram pela frente, incluindo vegetais mais coloridos, enquanto as de granja se alimentam apenas de ração.
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A cor da casca indica apenas a cor da galinha. As brancas põem ovos brancos, as vermelhas põem ovos vermelhos. Simples assim.
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PARA O BEM DAS MAMAS E DOS OLHOS
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Uma equipe de pesquisadores de Harvard avaliou a alimentação de 121 mil garotas adolescentes. Anos depois notaram que aquelas que comeram mais ovos, fibras e gorduras vegetais tiveram, na vida adulta, uma menor incidência de câncer de mama. Os cientistas acreditam que, no caso do ovo, o benefício provém das altas quantidades de aminoácidos essenciais, vitaminas e minerais encontradas embaixo da casca.
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Também para problemas de visão a recomendação de um ovo por dia pode ser válida. Estudos realizados em vários países nos últimos anos afirmam que o consumo regular aumenta as taxas de duas substâncias, a luteína e a zeaxantina, cujo papel na prevenção da degeneração macular é considerado importante, especialmente entre os idosos.
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EM TRÊS VERSÕES
Qual delas você prefere?
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FRITO
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É um clássico, mas é o menos indicado porque tem mais calorias, além de maior teor de gorduras totais e colesterol. Se não conseguir resistir, use pouco óleo e coma com moderação.
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Calorias 196 kcal
Proteínas 13,6 g
Gorduras 15,3 g
Colesterol 457 mg
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COZIDO
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É a receita mais saudável, pois não leva gordura e é a menos calórica. Deixe-o no fogo de três a cinco minutos, contados depois que a água começar a ferver. Também é possível cozinhá-lo direto na água fervente, sem a casca, o chamado ovo poché.
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Calorias 155 kcal
Proteínas 12,5 g
Gorduras 10,6 g
Colesterol 424 mg
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MEXIDO
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Foi essa a preparação usada no estudo que mostrou que comer ovos de manhã ajuda a emagrecer. Em frigideira com revestimento antiaderente é possível prepará-los sem (ou quase sem) óleo.
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Calorias 167 kcal
Proteínas 11 g
Gorduras 12,2 g
Colesterol 352 mg
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VALORES PARA 100 GRAMAS, O QUE EQUIVALE A APROXIMADAMENTE DOIS OVOS GRANDES. FONTE: BANCO DE DADOS NUTRICIONAIS DO DEPARTAMENTO DA AGRICULTURA DOS ESTADOS UNIDOS (USDA)/PRODUÇÃO ALÊ RAVIZZA / PRODUÇÃO CULINÁRIA ILIANE MARCONE
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Revista Saúde, junho 2007
Site da revista Saúde: http://saude.abril.com.br/
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viernes, 8 de agosto de 2008

Comme un roman (Daniel Pennac)

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« ... La vertu paradoxale de la lecture qui est de nous abstraire du monde pour lui trouver un sens.» (Pg. 19)

«Grande jouissance de lecteur, ce silence d’après la lecture!» (Pg. 20)

« - Dans la lecture il faut imaginer tout ça... La lecture est un acte de création permanente.» (Pg. 27)

«La gratuité, qui est la seule monnaie de l’art.» (Pg. 38)

«Relire, ce n’est pas se répéter, c’est donner une preuve toujours nouvelle d’un amour infatigable.» (Pg. 64)

«Pas la moindre chance donnée au plus petit quart d’heure de retrouvailles avec soi-même.
Sus au rêve!
Haro sur l’ennui!
Le bel ennui…
Le long ennui…
Qui rend toute création possible…» (Pg. 75)

«On ne force pas une curiosité, on l’éveille.» (Pg. 140)

«Il est sage de nous réconcilier avec notre adolescence; haïr, mépriser, nier ou simplement oublier l’adolescent que nous fûmes est en soi une attitude adolescente, une conception de l’adolescence comme maladie mortelle.» (Pg. 185)


LES DROITS IMPRESCRIPTIBLES DU LECTEUR

1. Le droit de ne pas lire.
2. Le droit de sauter des pages.
3. Le droit de ne pas finir un livre.
4. Le droit de relire.
5. Le droit de lire n’importe quoi.
6. Le droit au bovarysme (maladie textuellement transmissible).
7. Le droit de lire n’importe où.
8. Le droit de grappiller.
9. Le droit de lire à haute voix.
10. Le droit de nous taire.

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«L'homme construit des maisons parce qu'il est vivant, mais il écrit des livres parce qu'il se sait mortel. Il habite en bande parce qu'il est grégaire, mais il lit parce qu'il se sait seul. Cette lecture lui est une compagnie qui ne prend la place d'aucune autre, mais qu'aucune autre compagnie ne saurait remplacer. Elle ne lui offre aucune explication définitive sur son destin mais tisse un résau serré de connivences qui disent le paradoxal bonheur de vivre alors même qu'elles éclairent l'absurdité tragique de la vie. En sorte que nos raisons de lire son aussi étranges que nos raisons de vivre. Et nul n'est mandaté pour nous réclamer de comptes sur cette intimité-là.
Les rares adultes qui m'ont donné à lire se sont toujours effacés devant les livres et se sont bien gardés de me demander ce que j'y avais compris. A ceux-là, bien entendu, je parlais de mes lectures. Vivants ou morts, je leur donne ces pages.» (Pgs. 197-198)
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Daniel Pennac, Comme un roman, Éditions Gallimard, 1992, Folio 2724
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viernes, 11 de julio de 2008

Sexe: Tirania i Tabú


Si hi ha algun aspecte de la vida sobre el qual es menteix reiteradament, aquest és el sexe. A Espanya, fins fa quatre setmanes, parlar de sexualitat era tabú i moltes nenes temien haver-se quedat embaraçades perquè un amic els havia fet un petó. Els condons, en comptes de ser una mesura profilàctica, eren vistos com a porqueria de goma que només utilitzaven els més degenerats. Molts homes de la postguerra es vanagloriaven de no haver-ne fet servir mai cap. Corrien llegendes sobre la quantitat de malaties que podies agafar si se’t acudia masturbar-te. Et podies quedar cec, se’t desviava de forma irreversible la columna vertebral i no sé quantes coses més. Als Estats Units i a Europa les coses van començar a canviar a partir de la dècada dels 60. I en concret, el lluminós i enlluernador any de 1968 va significar un abans i un després en tota una sèrie de temes. Especialment, els de gènere i sexe. Per exemple, després d’anys i segles de repressió, censura i punició, la progressia occidental accepta des de fa poc l’amor entre membres d’un mateix sexe. A Espanya la cosa va trigar una mica més i es va haver d’esperar fins a ben passada la mort del dictador per a poder començar a parlar amb llibertat del que fos, quan fos i on fos.

I tanmateix...

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José Ribas, en el saludable i desmitificador Los 70 a destajo, escriu sobre l’any de 1974 a Barcelona: «El mundo progre, ya fuera el de Zeleste, Bocaccio o Jazz Colón, vivía en su propia nube. En ella todo parecía posible pero, a la hora de la verdad, el miedo, la culpabilidad judeocristiana y la presión del ambiente vertebraban una retahíla de contradicciones. Muchas de las actitudes aceptadas en teoría se vivían neuróticamente en la práctica. Esta neurosis se agudizaba cuando buscabas una relación homosexual más allá de la sensualidad emporrada de una noche. El policía de la mente desbarataba la nueva intimidad hasta diluirla como un azucarillo.[1]» I ja en democràcia, cap al 1977, quan la contracultura havia entrat en decadència: «La sexualidad en aquellos círculos se abordaba como terapia tras años de fracaso y negaciones. De pronto jóvenes de procedencias sociales diversas se reconocían con curiosidad, todo estaba permitido y la mayoría se declaraban bisexuales. Las famosas orgías consistían en fiestas improvisadas en casas particulares tras el cierre de los antros. Música, porros y algunas copas. Alguien tocaba la guitarra o los bongós, otro se desnudaba entre bailes desganados; casi todos sobreactuaban y nadie alcanzaba la plenitud que aporta el placer y la sensualidad. La marxa era así de bestia. El nerviosismo y una timidez vergonzosa impedían reconocer lo que todos anhelábamos: amor y comunicación total.[2]»

El que oblidem és que de tot plegat, en termes històrics, fa molt poc. Veníem d’una llarga nit mentalment frígida i castigada, i quan les cadenes de la història van trencar-se, les portes es van obrir de bat a bat, amb violència i total desordre. Tal com, segurament i d’altra banda, pertocava. El que va succeir va ser el que acostuma a passar en aquests casos: la fe del convers. Es passa d’un extrem a l’altre, sense termes mitjos ni solució de continuïtat. Del silenci absolut a la xerrameca total. De la calumnia a l’exaltació. Del fossat al pedestal. En fi, d’una mentida a una altra. El que abans era pecat ara es transformava en objecte d’adoració i pràctica obligatòria, no ja cada diumenge, sinó cada dia de la setmana i tres o quatre cops. L’heretge, l’infidel de la nova religió havia passat a ser l’abstemi. Si abans tothom era un sant, ara resulta que tots som diables. Del tabú del sexe a la tirania sexual. En això, l’ombra del 68, del qual ara se celebren quaranta anys, és molt llarga. I en alguns punts s’ha arribat a la hipertròfia. (Fins a l’extrem d’haver aconseguit esborrar l’erotisme de l’imaginari col·lectiu en favor d’una pornografia cada vegada més vulgar. En aquest sentit, i sortint ja fora de text, és digne de notar el grau d’autorepressió, mentida i ridícul al qual han arribat els organitzadors del Festival de Cine Eròtic de Barcelona, escrivint “eròtic” allà on haurien d’escriure “pornogràfic”. Tan bonic com és dir les coses pel seu nom, com cantaven La Trinca en una cançó, precisament, sobre la censura.)


Perquè... Qui no s’ha marcat un farol, per petit, petitet, que sigui, qui no ha exagerat mai
quan parla de sexe? De tant en tant apareixen als diaris estadístiques que informen sobre les pràctiques sexuals preferides segons els països i les vegades que hom i don fa l’amor, sigui al llit, sobre una taula, al terra, etc., que de tots els gustos n’hi ha. El que no es qüestiona, perquè es dóna per sobradament suposat, és que a tothom li encanta el sexe.

De la mateixa manera que no a tothom li agrada la xocolata amb la mateixa intensitat, el sexe és preferit per les persones amb graus diversos. I fins i tot n’hi ha que no els agrada la xocolata! Pot haver-hi algú a qui el sexe no li faci ni fred ni calor? Pot existir persona a qui no li agradi el sexe? Diria que sí, o com a mínim no és dolent plantejar-s’ho com a hipòtesi. Aquests són els nous tapats. La manta del silenci que abans cobria un sector de l’escenari, ara cobreix l’altre. El dictum oficial i oficiós de la postmodernitat és que el sexe és l’hòstia i qui gosi posar-ho en dubte se’l mirarà de reüll. El temor no és ja afirmar que de sexe en fas poc i malament (de mitjana, serà estrany que algú accepti que la darrera vegada que va fer l’amor va ser fa més de sis mesos). Es necessita coratge per dir que el sexe no entra dins les vostres preferències. És difícil sentir-ho a dir. Més fàcil resulta l’autocensura. I segurament seria bo que arribés el dia en què qualsevol pogués també afirmar que el sexe no li interessa gaire. Potser llavors podrem dir que la ressaca s’ha acabat i la normalitat comença.

Ara bé, la normalitat no existeix...
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[1] José Ribas, Los 70 a destajo, Rba bolsillo, Marzo 2008, Pgs. 324-325.
[2] José Ribas, Los 70 a destajo, Rba bolsillo, Marzo 2008, Pgs. 586-587.
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10/VII/2008
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